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Guía rápida de uso

Para qué sirve cada una de las 47 hojas, en qué casos rinde, con qué va antes o después, y dónde conviene tener cuidado. Los títulos abren la herramienta.

Encadenamientos frecuentes

No son protocolos: son los órdenes que suelen funcionar. Lo que casi nunca funciona es empezar por el final.

Ansiedad y evitación
Evitación experiencial con agenda de control instalada.
Depresión y retirada
Anhedonia, inhibición, semana vacía.
Rumiación y fusión
Le da vueltas, discute con su mente, la reestructuración no sostiene.
Desregulación y riesgo
Conductas de riesgo recurrentes, crisis frecuentes.
Vacío y falta de rumbo
Funciona bien y no sabe para qué; consulta por sinsentido.

Metáforas vivas

El tablero

Yo observador

Para abrir la conversación: Las piezas que quieres que ganen, las que quieres sacar y el tablero que puede contenerlas.

Saca a la persona de la posición de pieza. Entrena el yo como contexto: no cambia el contenido, cambia desde dónde se lo mira.

Conviene en
  • Fusión con la historia sobre uno mismo: «soy ansioso», «soy el que arruina las cosas».
  • Identidad organizada alrededor de un diagnóstico, un rol o un fracaso.
  • Lucha interna crónica entre lo que se quiere creer y lo que aparece.
  • Cuando cuestionar el contenido de frente endurece la creencia.
Secuencia
Después de El costo de la lucha, para que el cambio de posición no se lea como un truco más.
Junto a Hojas en el arroyo: el tablero da la metáfora, el arroyo da la práctica.
Abre paso a La brújula de valores y El bus.
CuidadoSi se usa para que las piezas negras salgan del tablero, sigue siendo una jugada dentro de la partida. El indicador es que la persona pregunte si «funcionó».
Guion para proponerlo en sesión
Antes de proponerlo

Pide que la persona haya intentado ganar de verdad, dentro y fuera de la hoja. Ofrecer «ser el tablero» antes de que haya sentido la inutilidad de empujar la convierte en una idea bonita y nada más.

El botón verde no se toca temprano. Que empuje varias veces primero, y que la partida corra sola un rato: las negras que brotan sin que nadie empuje son la mitad del argumento.

Cómo se presenta

«Vamos a jugar una partida que llevas años jugando. De un lado las piezas que quieres que ganen, del otro las que quieres que desaparezcan.»

«Empuja todo lo fuerte que quieras. Yo no te voy a decir cuándo parar.»

Durante

Dejarlo empujar. No sugerir el cambio de posición hasta que aparezca el cansancio, o hasta que él mismo diga que no sale ninguna.

Cuando llegue ese momento, señalar el marcador sin comentarlo: «mira ese número». El cero de negras sacadas habla mejor solo.

Al pasar a ser el tablero, apretar y callarse unos segundos antes de decir nada.

El cambio de posición

«Fíjate que las piezas siguen ahí, y siguen llegando. Lo único que cambió es desde dónde las estás mirando.»

«Y mira el marcador de energía: se detuvo.»

Al terminar

«¿Qué cosas de tu vida quedaron esperando a que ganaras esta partida?»

Lo que no se dice

✗ «Tú no eres tus pensamientos.» Es la conclusión del ejercicio, y dicha antes de tiempo se queda en eslogan.

✗ «Ahora ya no te van a afectar.» Van a afectar igual; lo que cambia es desde dónde se miran.

✗ Explicar el yo observador con teoría. Acaba de ocurrirle; explicarlo lo devuelve a idea.

Qué hacer con lo que salga

Pregunta «¿y entonces cómo saco las negras?»: esa pregunta muestra que sigue siendo pieza. No se corrige, se devuelve tal cual.

Dice que se sintió aliviado siendo el tablero: bien, y conviene comprobar que no lo esté usando como técnica para que las piezas se vayan. Si es eso, volvió a la partida.

No consigue soltar la posición de pieza: no se insiste. La hoja hizo su parte mostrando el cero, y eso ya es material.

Para abrir la conversación: Siembra lo que importa, encuentra sus raíces y mira cómo lo has cuidado esta semana.

Clarificación por elección y no por escritura: seis surcos de veinticuatro, y la distancia entre lo que importa y lo que efectivamente se regó. Entre sembrar y regar hay un paso de enraizar: cada surco dice qué cuida por debajo y se renombra con las palabras de la persona, que es donde la conducta deja de pasar por valor.

Conviene en
  • Cuando preguntar «¿cuáles son tus valores?» produce silencio o discurso aprendido.
  • Personas poco verbales, o que no escriben, o que se pierden en la brújula.
  • Sobrecarga con culpa difusa: todo importa y nada se mueve.
  • Vida partida en dos, con todo el combustible en un solo frente.
Secuencia
Alternativa a La brújula de valores, cuando hace falta algo más concreto y menos verbal.
Después va El bus, o activación conductual si lo que falla es arrancar.
CuidadoSi no logra sembrar ni tres surcos, la conversación no es sobre valores sino sobre el aplanamiento. Conviene tamizar sintomatología depresiva antes de seguir. Y si los surcos se quedan sin raíz, la hoja se está usando como lista de tareas: el contador «sin raíz» dice exactamente dónde falta preguntar.
Guion para proponerlo en sesión
Antes de proponerlo

Es la alternativa a la brújula cuando preguntar «¿cuáles son tus valores?» produce silencio o discurso aprendido. No exige escribir ni argumentar.

El momento clínico no es sembrar: es tener que dejar dieciocho afuera.

Cómo se presenta

«Un jardín tiene espacio para seis surcos, y aquí hay veinticuatro semillas. Lo que dejes afuera no es que no importe: es que no cabe.»

«No hay respuesta correcta, y no voy a opinar de lo que siembres.»

Al enraizar

Las veinticuatro semillas están redactadas como conductas, a propósito: por ahí entra quien no sabe nombrar valores. El paso de enraizar existe para que la conducta no se quede haciendo de valor, y es el momento donde más fácil se desvía el ejercicio hacia metas.

«Cuando dices «bajarle al consumo», eso suena a una acción. ¿Qué hay detrás de esa intención, qué quieres proteger?»

«Entonces, en vez de llamar a este surco «comprar menos», ¿cómo lo llamarías tú? ¿Te representa?» El rótulo del surco se escribe con sus palabras, no con las de la lista.

«Si esa parte de tu vida estuviera más presente estos meses, ¿qué cambiaría en cómo te tratas?»

«¿Qué versión de ti estás cuidando cuando eliges esta semilla?»

Las fichas de «qué cuida» son un repertorio para destrabar, no un menú que haya que usar. Si la persona lo dice con otras palabras, va el «+».

Un surco puede quedarse sin raíz y no pasa nada: el contador lo deja a la vista y es material para la próxima sesión. Lo que no conviene es rellenarlo por completar.

Durante

Cuando dude a quién dejar afuera, no ayudarle a decidir. Esa incomodidad es el ejercicio.

Si dice «es que todos importan»: «claro que sí, y aun así hay seis surcos».

Al regar: «con lo que hiciste esta semana, no con lo que quisieras hacer». Esa frase es la que separa el jardín de una lista de buenas intenciones.

Al elegir la regadera: «¿cuál quieres regar esta semana porque de verdad te importa, no porque deberías?»

Al terminar

«¿Cuál está más marchito?» Esperar.

Y solo después: «¿qué es lo más pequeño que lo regaría?»

El qué día, a qué hora y en qué lugar se acuerda hablando y queda escrito en «tarea acordada», al pie de la hoja. En la hoja no hay agenda, a propósito.

Lo que no se dice

✗ «Deberías regar más la familia.» El jardín es suyo, incluidas las decisiones que incomodan.

✗ Comparar unos surcos con otros, o con los de otra persona.

✗ Convertir el surco más seco en tarea de la semana antes de saber qué lo secó.

✗ Poner la raíz uno mismo. Si el profesional elige la ficha de «qué cuida», el valor pasó a ser suyo y el ejercicio se acabó.

Qué hacer con lo que salga

No logra sembrar ni tres: la conversación ya no es de valores, es de aplanamiento. Conviene tamizar sintomatología depresiva antes de seguir.

Siembra seis y los riega todos al máximo: suele ser deseabilidad. Bajar a la semana concreta, día por día, y volver a regar.

Aparece un surco que riega mucho y que no eligió como valor: mirarlo. Casi siempre es evitación bien disfrazada de responsabilidad.

Una misma maleza marcada en varios surcos, o en todos: no es una barrera de esa área, es un proceso que atraviesa la vida entera. Ahí la conversación deja de ser por surcos y pasa a ser por el proceso: qué hace con eso cuando aparece, no en cuál jardín aparece.

Para abrir la conversación: Una cuerda, lo que aparece al otro lado y lo que podrías hacer con las manos libres.

Que la persona compruebe en pantalla que la fuerza alimenta la lucha, y que soltar no es una forma disimulada de ganar.

Conviene en
  • Evitación experiencial franca: ansiedad, pánico, rabia, ganas de consumir, recuerdos.
  • Quien «ha intentado todo» y sigue igual.
  • Cuando la agenda de control está tan instalada que cualquier técnica se convierte en arma.
Secuencia
Junto a El costo de la lucha: uno hace el inventario, el otro lo hace sentir.
Después Hojas en el arroyo o Soltar el anzuelo, y luego El bus.
CuidadoSi soltar se entiende como resignarse, hay que retroceder al inventario de costos. La hoja lo deja explícito: el monstruo sigue ahí.
Guion para proponerlo en sesión
Antes de proponerlo

No anunciar que al final hay una solución. Si se dice «vas a ver qué hacer», la persona espera la técnica y no vive el desgaste, que es lo único que enseña esta hoja.

Cómo se presenta

«Al otro lado hay un monstruo y entre los dos un hoyo sin fondo. Ponle el nombre de eso con lo que llevas años haciendo fuerza.»

«Cuando empiece, él jala solo, hagas lo que hagas. Tú haz lo que harías.»

Durante: no sugerir soltar

Es lo más importante de esta hoja. Si el profesional dice «suéltala», soltar se convierte en la respuesta correcta de un examen y deja de ser una elección.

Dejarlo jalar hasta que note que los centímetros que gana le duran cada vez menos, o hasta que se caiga al hoyo. Las dos cosas sirven.

Si pregunta qué debe hacer: «lo que harías».

Cuando suelte

«Fíjate en dos cosas: no se cayó, y dejaste de acercarte al borde.»

Después, señalar el contador de segundos con la cuerda en el suelo, y dejarlo correr un rato sin decir nada. Ese rato incómodo es la práctica.

Al terminar

«¿Qué cosas dejaste de hacer todos estos años porque tenías las manos ocupadas?»

Lo que no se dice

✗ «Suéltala.» Como instrucción, convierte la aceptación en una tarea más.

✗ «¿Ves? Era más fácil soltar.» No es más fácil, y decirlo invalida lo que acaba de costarle.

✗ «Aceptar es dejar de luchar.» Dicho así suena a resignarse, que es lo contrario.

Qué hacer con lo que salga

Entiende soltar como rendirse: se retrocede al inventario de costos, no se insiste. La hoja lo deja explícito, el monstruo sigue de pie.

Vuelve a agarrar la cuerda enseguida: normal y útil. «¿Qué te hizo agarrarla otra vez?»

La medida de la sesión son los segundos con la cuerda en el suelo, no si soltó. Quince segundos sosteniendo valen más que un soltar que dura dos.

Hojas en el arroyo

Defusión

Para abrir la conversación: Pon en las hojas los pensamientos que reconoces y observa su paso por el arroyo.

No entrena calmarse ni dejar de pensar: entrena notar que uno se enganchó y volver. Ese ciclo es la repetición útil, y por eso el marcador cuenta retornos y no fallos. La corriente trae los pensamientos sola, y hacia el final llegan en racimo.

Conviene en
  • Rumiación depresiva y preocupación anticipatoria: es su indicación más clara.
  • Fusión que ya resistió la reestructuración: hizo el registro completo y sigue enganchado.
  • Quien discute con su propia mente y siempre pierde.
  • Como preparación, cuando el enganche impide arrancar cualquier conducta.
Secuencia
Después de El costo de la lucha: sin desesperanza creativa se escucha como otra técnica para sacarse cosas de encima.
Junto a El tablero, que instala la posición desde la que se mira.
Antes de La escalera de exposición y El bus.
CuidadoEl botón de enganche se puede quitar desde la hoja. Conviene dejarlo cuando marcar ayuda a que volver sea un acto y no una idea, y quitarlo cuando el botón se vuelve puntaje y la persona empieza a marcar para quedar bien; sin él, el enganche se pregunta después, sabiendo que el reporte retrospectivo siempre queda corto. La trampa más frecuente no es engancharse: es mirar el agua para no ver las hojas. Eso es evitación con buena presentación, y deja la agenda de control intacta. Lo que se entrena es mirar la hoja de frente y dejarla pasar igual. Por encima de 70 u 80 de activación no hay práctica contemplativa que funcione: ahí va la Tarjeta de crisis. Con disociación o intrusiones traumáticas, ojos abiertos mirando el arroyo de la pantalla, minuto y medio y anclaje. En psicosis activa, la instrucción de observar los pensamientos como objetos puede confundir.
Guion para proponerlo en sesión
Antes de proponerlo

Pide desesperanza creativa ya hecha. Sin eso se escucha como una técnica más para sacarse cosas de encima, y se usa así.

No se anuncia como relajación y no se promete calma. Anunciada como calma, la persona la evalúa por si se calmó, y en ese momento el ejercicio ya se perdió.

Se eligen juntos tres o cuatro pensamientos de los de todos los días. Los peores no: con esos la práctica se vuelve exposición sin preparar.

Cómo se presenta

«Vamos a hacer algo que suena raro, y te aviso desde ya: no es para que te sientas mejor. Puede que termines igual de incómodo que ahora, y estaría bien.»

«Tu mente va a seguir produciendo todo el rato. No vamos a apagarla ni a discutirle. Vamos a practicar mirar los pensamientos, en vez de mirar desde ellos.»

«En la pantalla baja un arroyo. Cada hoja trae uno de los que escogimos. Léelo, y déjalo pasar. No lo empujes, no lo retengas, y tampoco mires el agua para no verlo: se trata de mirarlo de frente y dejarlo ir igual.»

Todo el encargo cabe en tres verbos, y conviene dejarlos dichos así: leer, soltar, volver a mirar.

Nombrar el enganche antes de que ocurra

«En algún momento vas a notar que llevas un rato sin leer ninguna hoja, o que le estabas contestando a una. Eso va a pasar, y no es un error: esa parte es justamente la que estamos entrenando.»

«Cuando lo notes, vuelve a mirar el arroyo. Si el botón naranja está puesto, márcalo: marcarlo es parte de volver.»

Decirlo antes evita que lo viva como fracaso cuando ocurra, y le deja un nombre para poder contarlo después.

Durante: callarse

El guion ya está en la pantalla. No hace falta acompañar con voz, ni narrar, ni repetir la instrucción a mitad de camino.

Si habla, no se responde el contenido: «eso también va en una hoja».

Si se ríe o dice que esto es raro: «ponlo en una hoja».

Si pide parar antes de tiempo, se para. El tiempo no se negocia.

Mirar cuándo marca, no cuántas veces. Tres marcas seguidas después de un minuto limpio dicen algo que el total no dice.

Al terminar: el orden importa

«¿Cómo te fue?» Abierta, sin dirección, y después callarse. El silencio lo llena la persona.

«¿En qué momento dejaste de ver el arroyo?» y «¿qué te hizo darte cuenta de que te habías ido?» El proceso, no el resultado.

«¿Hubo alguna que no pudiste dejar ir? ¿Qué hiciste con esa?» Ahí está el material.

«¿Notaste algo distinto en cómo pesan?» Solo al final, y solo si la persona lo trae. Nunca de primera.

Lo que no se dice

✗ «¿Verdad que te sientes más tranquilo?» Pide en voz alta la respuesta que arruina el ejercicio.

✗ «Muy bien, casi no te enganchaste.» Convierte en puntaje lo que era práctica, y la próxima vez marcará menos para quedar bien.

✗ «Trata de que no te afecten.» Es la agenda de control otra vez, con otro nombre.

✗ «Si te distraes, vuelve a concentrarte.» Esto no es concentración, y llamarlo así cambia lo que la persona practica.

✗ Explicar la metáfora después de haberla hecho. Ya la vivió; explicarla la devuelve a idea.

Qué hacer con lo que salga

Se enganchó muchas veces: es una buena sesión, y conviene decirlo con esas palabras. La dosis del ejercicio es el número de retornos, no el de aciertos.

No se enganchó ninguna: casi nunca significa que no se fue. Repetir más corto, o pasar a La palabra repetida, que no depende de notar.

«Se detuvo el arroyo», «se quedó atascada una hoja»: señal clásica de fusión. Se marca y se vuelve, sin interpretarla en el momento.

«Quedé tranquilo, me sirvió»: preguntar «¿lo hiciste para que se fueran?». Si la respuesta es que sí, el ejercicio se volvió control y toca volver a El costo de la lucha.

Quiso acelerar las hojas, empujarlas o saltarse alguna: es la agenda de control apareciendo dentro del ejercicio. Es de lo mejor que puede pasar, y se nombra.

Se activó, se disoció o no pudo sostener la pantalla: se para, se ancla y se pasa a la Tarjeta de crisis. La práctica contemplativa no es el lugar.

El bus y los pasajeros

Acción comprometida

Para abrir la conversación: Una dirección importante y los pasajeros que aparecen durante el camino.

Comprobar que el bus se mueve con los pasajeros gritando, y que discutir con ellos cuesta energía y no suma kilómetros.

Conviene en
  • Evitación conductual cuando los valores ya están claros.
  • Procrastinación y el «cuando me sienta mejor, lo hago».
  • Ansiedad social y de desempeño: los gritos suben justo al acercarse a lo que importa.
  • Quien se detiene a razonar con su mente cada vez que aparece un obstáculo.
Secuencia
Necesita antes La brújula o El jardín: sin destino, el bus se vuelve autoexigencia.
Después de Defusión, si el enganche es muy alto.
Junto a La escalera de exposición cuando la evitación es situacional.
CuidadoSi el destino es prestado, la hoja convierte el valor ajeno en un plan y aprieta más la trampa. Vale la pena revisar de quién es la dirección.
Guion para proponerlo en sesión
Antes de proponerlo

Necesita un destino propio. Si la dirección es prestada, la hoja convierte un valor ajeno en un plan y aprieta más la trampa. Preguntar de quién es la dirección antes de arrancar.

Cómo se presenta

«Tú manejas. Ellos se subieron sin permiso y no se bajan en la próxima esquina.»

«No hay botón para avanzar: el bus anda solo mientras lo dejes andar. Lo único que vas a poder tocar es el freno, y aparece cuando ellos griten.»

Durante: callarse cuando aparezca el botón rojo

La tensión de tenerlo ahí unos segundos y decidir es el ejercicio entero. Cualquier comentario en ese momento decide por él.

Si para a discutir, no comentarlo mientras ocurre. El tablero lo dice después y lo dice mejor.

Al terminar

Mirar los tres números juntos: kilómetros, reloj y energía.

«¿Dónde se fue el tiempo?»

Lo que no se dice

✗ «No les hagas caso.» No se puede no hacer caso a propósito.

✗ «Ignóralos.» Ignorar a propósito es otra forma de pelear, y cuesta lo mismo.

✗ Señalar cada parada mientras ocurre. Convierte el viaje en una evaluación.

Qué hacer con lo que salga

Llegó sin parar ninguna vez: no felicitarlo. Preguntar qué hizo con las ganas de tocar el botón, que es lo que se está entrenando.

Se quedó sin energía antes de llegar: es la mejor sesión posible. Que lea él el tablero y diga en qué se le fue.

Paró en todas: no es fracaso, es su patrón dibujado. «¿Se parece a algo?»

Dice que discutir «a veces sí sirve»: no discutirlo. Volver a correr el viaje y mirar los kilómetros.

Para abrir la conversación: Personas importantes y la huella que quisieras dejar en sus vidas.

Separar logro de vínculo. Nadie se levanta a decir un logro: se levantan a decir cómo los trataste. Y la mesa muestra la distancia con el último mes.

Conviene en
  • Vida organizada enteramente por rendimiento.
  • Vacío con buen funcionamiento aparente.
  • Decisiones vitales grandes, y revisiones de rumbo.
  • Cuando los valores declarados suenan a deber y no a elección.
Secuencia
Después de La brújula, cuando lo declarado parece puesto por otros.
Antes de El bus, para que la frase más apagada se convierta en conducta.
CuidadoEs la hoja que más culpa moviliza, y la culpa produce evitación, no cambio. Nombrar explícitamente que la distancia es información y no un veredicto, y bajar de inmediato a una acción pequeña. No usarla en duelo reciente agudo ni con riesgo sin preparar.
Guion para proponerlo en sesión
Antes de proponerlo

Es la hoja que más culpa moviliza, y la culpa produce evitación, no cambio. No se abre sin tener decidido que se baja a una acción pequeña en la misma sesión.

No usarla en duelo reciente agudo, ni con riesgo sin preparar.

Cómo se presenta

«Cumples ochenta años. Hay una mesa larga y tres personas que se levantan a decir quién fuiste con ellas. No qué lograste: quién fuiste.»

«Elige lo que te gustaría que dijeran. No lo que dirían hoy.»

El calibrador

«Ahora mueve una sola cosa: cuánto se pareció a eso el último mes.»

Y callarse mientras lo mueve. Las frases que se apagan en la mesa no necesitan comentario.

Al terminar

Primero, nombrar explícitamente que la distancia es información y no un veredicto. Sin esa frase, la hoja se lee como una acusación.

«¿Cuál de esas frases te dolió más ver apagarse?»

Y de inmediato, sin dejar que se instale la culpa: «¿qué es lo más pequeño que la encendería un poco esta semana?»

Lo que no se dice

✗ «¿Y qué estás esperando?» Es un reproche con forma de pregunta.

✗ «Todavía tienes tiempo de cambiarlo.» Consuela, y al consolar desactiva.

✗ Terminar la sesión en la distancia, sin bajar a conducta. Eso deja culpa sin salida.

Qué hacer con lo que salga

Llora: es esperable y no hay que rescatarlo enseguida. Esperar, y después la acción pequeña.

Pone todas las frases al máximo: suele ser evitación del ejercicio. Probar con un invitado que sepa la verdad, sin adornos.

La culpa se vuelve autoataque: cortar la hoja y pasar a Autoinstrucciones o a la brújula. Aquí no se sigue empujando.

El polígrafo

Desesperanza creativa

Para abrir la conversación: Explora qué ocurre cuando intentas controlar lo que estás sintiendo.

Demuestra la agenda de control desde dentro del mecanismo: cada intento de bajar la activación la dispara, y sube el piso al que vuelve. No lo dice el profesional, lo dice el papel de registro.

Conviene en
  • Reglas del tipo «no debo sentir esto» y «si lo siento, algo anda mal».
  • Ansiedad por la ansiedad, y pánico con miedo a las propias sensaciones.
  • Quien llega pidiendo técnicas para dejar de sentir.
  • Cuando toda habilidad que se enseña se convierte en otra arma de control.
Secuencia
Junto a El costo de la lucha: uno hace el inventario, el polígrafo lo hace ocurrir en vivo.
Antes de La cuerda y el monstruo, que trabaja lo mismo desde el esfuerzo y no desde la regla.
Abre paso a Hojas en el arroyo y a la brújula de valores.
CuidadoEl punto es la inutilidad de la agenda de control, no la desesperanza a secas. Si la persona sale con «entonces no hay nada que hacer», faltó cerrar hacia valores en la misma sesión. Con pánico activo, no usarla antes de tener anclaje disponible.
Guion para proponerlo en sesión
Antes de proponerlo

Dura poco y pega fuerte: dos o tres minutos bastan.

Con pánico activo, no antes de tener un anclaje disponible.

Cómo se presenta

«Te conectan a esto y te dan una sola regla: no puedes ponerte ansioso. Si la aguja llega arriba, llega la descarga.»

«Tienes dos botones para bajarla. Úsalos.»

Durante: invitar a apretar

No advertir de lo que va a pasar. La lección la da el mecanismo, y avisarla se la quita.

No señalar el piso mientras sube. Que suba solo.

El momento

Cuando ya lleve varios intentos, una sola frase: «mira la línea de abajo».

Y esperar a que él diga qué ve.

Al terminar

«¿Estaba ahí cuando empezaste?»

Y después: «¿cuánto llevas haciendo esto afuera de aquí?»

Lo que no se dice

✗ «¿Ves que no sirve?» Tiene que llegar él, o no llega.

✗ «Entonces deja de intentar controlarlo.» Es una instrucción de control más, con otro nombre.

✗ Cerrar la sesión en la demostración. Siempre se baja después a valores o a la cuerda.

Qué hacer con lo que salga

No apretó ningún botón: mostrarle el marcador de segundos sin tocar nada y preguntar qué hizo con las ganas. Ese marcador es la otra mitad de la hoja.

Sale con «entonces no hay nada que hacer»: faltó cerrar. La desesperanza creativa sin salida hacia valores es solo desesperanza, y eso no se deja para la próxima sesión.

Llegó a la descarga: preguntar qué la produjo. Que el castigo por sentirlo produzca más de lo que castiga suele ser la frase que se lleva.

Para abrir la conversación: Di la palabra en voz alta al ritmo del punto. Prueba primero con «limón» y observa qué ocurre.

Vacía una etiqueta de significado por repetición hasta que solo queda el sonido. Toca la fusión con el autoconcepto sin discutir ni una vez el contenido.

Conviene en
  • Autoetiquetas fusionadas: «soy un inútil», «soy débil», «soy un fracaso».
  • Cuando la reestructuración ya se hizo completa y la creencia no se movió.
  • Personas poco verbales o adolescentes, porque no exige argumentar nada.
  • Como demostración rápida y corporal de qué es la defusión.
Secuencia
Después de El costo de la lucha o El polígrafo, para que no se lea como un truco de autoayuda.
Junto a Soltar el anzuelo, que trabaja la misma fusión desde la conducta.
Antes de Hojas en el arroyo, que la lleva a práctica sostenida.
CuidadoEs para un descriptor de uno mismo, de una o dos palabras. No usarla con palabras ligadas a trauma, a abuso o al nombre de quien hizo daño: repetir eso no defusiona, revictimiza. Tiene que decirse en voz alta, así que hace falta privacidad real. Si la calificación no baja, no es un fracaso: se mira qué la sostiene.
Guion para proponerlo en sesión
Antes de proponerlo

Una o dos palabras, y que sea un descriptor de uno mismo.

Nunca con palabras ligadas a trauma, a abuso ni al nombre de quien hizo daño: repetir eso no defusiona, revictimiza.

Hace falta privacidad real. Si no la dice en voz alta, no ocurre nada.

Cómo se presenta

«Vamos a hacer un ejercicio que va a sonar absurdo, y esa es exactamente la idea.»

«Primero con una palabra cualquiera, para que veas qué pasa donde no duele.»

Después del turno de ensayo

«¿Qué le pasó a la palabra?» y dejar que él lo nombre.

Que sea él quien diga «se volvió un sonido» es lo que hace que el segundo turno funcione. Si lo dice el profesional, el segundo turno se convierte en una expectativa que cumplir.

El turno con la palabra propia

Calibrar antes, sin comentar el número que ponga.

«Lo mismo, con la tuya. En voz alta, y la digo contigo si te ayuda.» Decirla a la par baja mucho la vergüenza, y la vergüenza es lo que hace que la digan por dentro.

Al terminar

Recalibrar primero, hablar después.

«La palabra no cambió, y lo que dice sigue siendo lo mismo. ¿Qué cambió?»

Lo que no se dice

✗ «¿Viste que no significa nada?» Sí significa. Lo que cambió es cuánto pesa.

✗ «Entonces no es verdad.» El ejercicio no discute el contenido, y meterlo ahí lo deshace.

✗ Insistir si se resiste a decirla en voz alta. Esa resistencia es información, no un obstáculo.

Qué hacer con lo que salga

El peso no bajó: no es fracaso. «¿Qué la sostiene?» Con frecuencia la respuesta trae la historia que hay detrás de la palabra, y ahí estaba el trabajo.

Se rió: excelente señal. La risa en este ejercicio es defusión ocurriendo.

Se angustió mucho: parar y anclar. La palabra estaba más cargada de lo que parecía, y conviene revisar de dónde viene antes de repetir el ejercicio.

Para abrir la conversación: Una tarea por hacer mientras la radio de la mente sigue transmitiendo.

Separa hacer de estar en silencio. Lo que mide es la tarea terminada con el ruido encendido, y no el ruido apagado.

Conviene en
  • Quien condiciona actuar a que la mente se calle: «cuando deje de pensar en eso, lo hago».
  • Rumia de fondo permanente que no llega a impedir del todo, pero desgasta.
  • Ansiedad de desempeño y bloqueo al empezar.
  • Como puente entre la defusión y la acción, cuando ya se practicó observar.
Secuencia
Después de Hojas en el arroyo: primero observar, después hacer con eso puesto.
Junto a El bus y los pasajeros, que es la misma lección a escala de vida.
Antes de Activación conductual o La escalera de exposición.
CuidadoNo es entrenar a ignorar. Si la persona termina la tarea disociando o poniéndose en automático, eso es evitación y conviene preguntarlo directamente. Con alucinaciones auditivas la metáfora de la radio puede tomarse literal: revisar antes de proponerla.
Guion para proponerlo en sesión
Antes de proponerlo

Va después de haber practicado observar, no antes. Es el puente entre la defusión y la acción, y sin la práctica previa se lee como un ejercicio de concentración.

Cómo se presenta

«Hay una emisora que lleva años transmitiendo y no tiene botón de apagado. Vamos a poner lo que dice la tuya.»

«Al lado hay una tarea de doce pasos. Lo que vamos a mirar es si la terminas, no si la radio se calla.»

Durante

No comentar la radio mientras habla.

Si baja el volumen y la emisora empieza a hablar más seguido, dejarlo notar solo. Si se lo explica el profesional, deja de ser un descubrimiento y pasa a ser un dato.

Al terminar

«¿La terminaste?»

Y después: «¿la radio se apagó en algún momento?»

Lo que no se dice

✗ «Ignórala.» No se puede a propósito, y el intento cuesta más que la radio.

✗ «Concéntrate y no la escuches.» Eso es supresión, y la supresión sube la frecuencia.

✗ Felicitar por el tiempo que tardó. Convierte la tarea en desempeño y ese no es el punto.

Qué hacer con lo que salga

La apagó varias veces y terminó igual: es el mejor desenlace posible, y conviene nombrarlo tal cual. Intentó callarla, no lo consiguió, y aun así hizo lo que iba a hacer.

Terminó rápido y dice que ni la vio: preguntar si se puso en automático. El automatismo también es evitación, y distinguirlo de la disposición vale la conversación.

No terminó: material. Qué la detuvo exactamente, y en qué paso.

El hombre en el hoyo

Desesperanza creativa

Para abrir la conversación: Lo que has estado haciendo para salir del hoyo y lo que ocurre al seguir cavando.

Separa la sensación de avanzar del avance. La barra se llena mientras se cava y se vacía al soltar el botón; la profundidad es lo único que se queda.

Conviene en
  • Primera o segunda sesión, para instalar desesperanza creativa sin discurso.
  • Quien lleva años haciendo cosas para resolverlo y sigue exactamente igual.
  • Conductas de seguridad que alivian en el momento y sostienen el problema.
  • Comprobación compulsiva y búsqueda interminable de información.
Secuencia
Es puerta de entrada Sirve para abrir el trabajo, incluso antes de tener formulación.
En lugar de El costo de la lucha, cuando escribir e inventariar cansa o aburre.
Abre paso a La cuerda y el monstruo, y después a la brújula de valores.
CuidadoLa metáfora no ofrece salida y no hay que fabricarle una: su trabajo es que la pala deje de parecer la herramienta. Soltar la pala no es rendirse, y conviene decirlo con todas las letras. Si aparece desesperanza con contenido de muerte, se detiene la hoja y se pasa a la Tarjeta de crisis.
Guion para proponerlo en sesión
Antes de proponerlo

Sirve como puerta de entrada, incluso antes de tener formulación. Dos minutos bastan.

Cómo se presenta

«Estás dentro de un hoyo y lo único que te dieron es una pala. Dime con qué has estado cavando.»

«Mantén apretado el botón todo lo que quieras.»

Durante: dejarlo cavar

Sin decir nada. La barra de «voy avanzando» hace todo el trabajo, y hablar encima lo estropea.

Si pregunta si eso lo va a sacar: «cava y mira».

El momento

Cuando suelte el botón y vea la barra vaciarse sola, una sola frase: «esa barra se vació. La profundidad no.»

Y esperar.

Al terminar

«¿Qué necesitarías, que no sea una pala?»

Aguantar el silencio sin ofrecer la respuesta. La metáfora no tiene salida, y fabricarle una en ese momento apaga todo lo anterior.

Lo que no se dice

✗ «Deja de cavar.» No hay adónde ir todavía, y sin alternativa suena a quitarle lo único que tiene.

✗ Ofrecerle la escalera. Su trabajo es que la pala deje de parecer la herramienta, no dar otra.

✗ «Entonces todo lo que has hecho estuvo mal.» No es eso: funcionó para aliviar, y por eso lo siguió haciendo. Lo que no hizo fue sacarlo.

Qué hacer con lo que salga

Dice «pero algo tengo que hacer»: esa frase es la agenda de control hablando. Se nombra, no se responde.

Suelta la pala y se queda callado un rato largo: dejarlo. Ese silencio es el trabajo.

Aparece desesperanza con contenido de muerte: se detiene la hoja y se pasa a la Tarjeta de crisis. Esto no se sigue empujando.

Psicología positiva

Mi flor PERMAH

Bienestar

Para abrir la conversación: Seis áreas del bienestar para mirar cómo está la vida hoy y por dónde empezar.

Mapa rápido de seis áreas del bienestar: qué se conserva, qué se atiende y por dónde empezar.

Conviene en
  • Primeras sesiones, cuando la consulta llega difusa: «no sé qué me pasa».
  • Consulta por un tema puntual, para comprobar si de verdad es puntual.
  • Cierres de proceso, repitiéndola para comparar con la primera vez.
Secuencia
Al inicio Antes de decidir enfoque; orienta hacia valores, activación o habilidades.
Se repite En el cierre, como medida de contraste.
CuidadoNo es un instrumento psicométrico y no debe presentarse como tal. Con un perfil plano y todo bajo, tamizar antes de planificar nada.

Para abrir la conversación: Elige las fortalezas que reconoces en tu vida y conversa sobre lo que representa cada una.

Nombrar lo que ya funciona y convertirlo en palanca, en vez de trabajar solo sobre el déficit.

Conviene en
  • Autoestima muy baja con la mirada puesta enteramente en lo que falta.
  • Desmoralización y sensación de no tener con qué.
  • Procesos estancados, para recuperar agencia.
  • Construcción de alianza en las primeras sesiones.
Secuencia
Junto a La flor PERMAH, en la fase de evaluación.
Se retoma Al planificar acción: la fortaleza elegida es la vía de entrada.
CuidadoSi queda en elogio, se lee como minimización. Cada fortaleza elegida tiene que quedar anclada a un ejemplo conductual concreto antes de pasar a la siguiente.

Para abrir la conversación: Recupera algo bueno de hoy o de ayer y explora qué hizo posible que ocurriera.

Entrenar la atención hacia lo que sale bien con un diario de tres cosas buenas, y convertir una imagen de una mejor versión de uno mismo en un plan apoyado en las propias fortalezas.

Conviene en
  • Síntomas depresivos con atención fija en lo negativo y comparaciones con los demás.
  • Personas que ya identificaron sus fortalezas y no saben cómo usarlas.
  • Como práctica continua durante toda la terapia: el diario se revisa al inicio de cada sesión.
Secuencia
Después de Mis fortalezas del carácter, que da las fortalezas distintivas para el plan.
Junto a Mi flor PERMAH, para ver en qué área del bienestar cae la mejor versión.
Tarea Tres cosas buenas cada noche y el plan compartido con alguien que reciba noticias.
CuidadoEn un duelo o una situación muy dura el diario puede no salir de forma auténtica: no se fuerza y se buscan alternativas. Y la gente se acostumbra: conviene variar el formato.
Guion para proponerlo en sesión
Cómo se presenta el diario

«La mente recuerda con más facilidad lo que salió mal que lo que salió bien. Quejarse es fácil; apreciar lo bueno requiere atención y esfuerzo.»

Tres cosas cada noche, cada una con una frase sobre por qué pasó. Lo que importa es la frase.

La visualización

Se lee despacio, con tiempo en cada pregunta. Si la persona no logra ideas concretas, una imagen clara de la mejor versión también sirve para orientar el camino.

Después se escribe sin pensarlo mucho, tal como se visualizó.

En la sesión siguiente

Se empieza por el diario. Si no se llenó, se reconstruye ahí mismo mirando la semana.

Lo que no se dice

✗ «Hay gente que está peor; agradece lo que tienes.»

✗ «Tienes que ser más positivo.»

ACT

Para abrir la conversación: Lo que importa y el lugar que está teniendo en la vida cotidiana.

Doce ámbitos con dos calibradores: cuánto importa y cuánto se actuó. La distancia es la información, y la casilla de «me la pusieron» es lo que más rinde.

Conviene en
  • Cuando hay lenguaje suficiente para calibrar y tolerancia a una hoja larga.
  • Sospecha de valores prestados: se rinde para quedar bien con quien mira.
  • Desmotivación crónica que no cede con técnicas de organización.
  • Antes de programar cualquier conducta comprometida.
Secuencia
Después de El costo de la lucha.
Antes de El bus o Activación conductual.
Alternativa El jardín de valores, si la persona se pierde en doce ámbitos.
CuidadoSi ningún ámbito pasa de 4 en importancia, no insistir con la hoja: el tema es el aplanamiento, no los valores.

El costo de la lucha

Desesperanza creativa

Para abrir la conversación: Lo que has intentado: qué alivia en el momento y qué sucede con el tiempo.

Inventario completo de estrategias de control, cada una con su alivio inmediato y su resultado a la larga. La diferencia entre esas dos columnas es toda la conversación.

Conviene en
  • Casi siempre al principio de un proceso ACT: es la puerta.
  • Quien llega pidiendo una técnica para eliminar el malestar.
  • Consumo, evitación, rumia, control, comprobación: cualquier repertorio de escape.
  • Cuando la persona se culpa por no haberlo logrado con esfuerzo.
Secuencia
Va primero Antes de cualquier trabajo de aceptación o de defusión.
Junto a La cuerda y el monstruo, que lo pone en el cuerpo.
CuidadoCon apertura baja, insistir se lee como pedirle a la persona que se resigne: quedarse en el costo y retomar después. Y revisar si alguna estrategia es de riesgo —consumo, autolesión, restricción alimentaria— para atenderla por su propia vía.
Guion para proponerlo en sesión
La premisa, dicha en voz alta

«No vamos a mirar si has hecho lo suficiente. Doy por hecho que sí, y con todo lo que tenías. Vamos a mirar otra cosa: qué te ha costado.»

Sin esa frase la hoja se lee como reproche, y entonces la persona defiende en vez de mirar.

La secuencia

Cada estrategia por separado, y dos preguntas que no se responden juntas: «¿alivió en el momento?» y «¿lo resolvió a la larga?»

Si contesta las dos de una: «espera, esa es la segunda. ¿Alivió, en el momento?»

Dónde descarrila

La persona empieza a defender sus estrategias. Cuando eso pasa es que se sintió juzgada: se vuelve a la premisa y se dice otra vez.

Lo que no se dice

✗ «¿Ves que nada de eso funciona?» Sí funcionó, para aliviar. Por eso lo siguió haciendo.

✗ «Entonces deja de hacerlo.»

✗ Leer el costo como si fuera una factura que se le pasa.

Cómo se cierra

Con la pregunta, no con la conclusión. La desesperanza creativa que cierra el profesional deja de ser creativa.

«Si esto que has intentado es lo que hay, ¿qué es lo que no has probado?»

Por dónde entrar

Formulación

Para abrir la conversación: Un mapa de los seis procesos para orientar la formulación y elegir por dónde trabajar.

Los seis procesos como continuos. No devuelve un perfil para el consultante: devuelve la puerta de entrada y con qué hoja seguir.

Conviene en
  • Al formular el caso, antes de elegir herramienta.
  • En supervisión, y con practicantes que están aprendiendo a formular.
  • Cuando el proceso se estanca y hay que revisar por dónde se entró.
Secuencia
Antes de Elegir cualquier otra hoja de ACT.
Se rehace A mitad de proceso, para ver qué se movió.
CuidadoNo se llena delante del consultante como si fuera una prueba. Es material del profesional.

Soltar el anzuelo

Defusión

Para abrir la conversación: Un pensamiento y distintas formas de relacionarte con él. Elige una para explorar.

Cinco defusiones cortas sobre un mismo pensamiento, con una sola medida, para averiguar cuál le sirve a esta persona en concreto.

Conviene en
  • Hay un pensamiento pegajoso identificable y repetido.
  • Autocrítica dura: «soy un fracaso», «no sirvo».
  • Después de la flecha descendente, aplicado sobre la creencia del fondo.
  • Cuando hace falta algo portátil, de diez segundos y de pie.
Secuencia
Después de El costo de la lucha.
Junto a Hojas en el arroyo: el arroyo entrena el proceso, este prueba técnicas.
Antes de Exposición o acción comprometida.
CuidadoMismo riesgo que el arroyo: si se usa para que el pensamiento se vaya, deja de funcionar. Que ninguna mueva la cifra admite tres lecturas y conviene distinguirlas antes de insistir.
Guion para proponerlo en sesión
Cómo se enseña

Con un pensamiento que esté activo hoy, no con el más grave del historial.

La distinción que sostiene todo

No es dejar de tener el pensamiento, es dejar de morderlo.

«¿Qué hace tu vida cuando muerdes ese anzuelo?» Y después: «¿qué haría si estuviera ahí y no lo mordieras?»

El ensayo

Probar dos o tres formas de defusión en la sesión y quedarse con la que le funcione a él, no con la que suene mejor.

El mal uso habitual

Usarlo para que el pensamiento se vaya. Si pregunta «¿y cuánto tarda en irse?», volvió a morder, y conviene nombrarlo sin corregirlo.

Lo que no se dice

✗ «No le hagas caso.»

✗ «Eso es solo un pensamiento», dicho como consuelo. Es una descripción, no un calmante.

La matriz

Punto de vista

Para abrir la conversación: Quién y qué importa, lo que aparece por dentro y los movimientos de la vida cotidiana.

Un solo diagrama para ordenar lo que importa, lo que se interpone, lo que se hace para alejarse y lo que se hace o podría hacerse para acercarse. Sirve igual para problemas distintos y habla en palabras de la persona, sin conceptos técnicos.

Conviene en
  • Evitación en muchas áreas, con ciclos de alivio inmediato y costo a largo plazo.
  • Personas a las que los conceptos de la terapia de aceptación y compromiso las mandan a la cabeza.
  • Como mapa compartido para volver a él sesión tras sesión.
  • Trabajo con parejas, familias o equipos, donde cada uno ordena su propia matriz.
Secuencia
Abre El trabajo con la matriz: después vienen la funcionalidad de los movimientos de alejamiento y los ganchos.
Junto a La brújula de valores, para desarrollar el cuadrante de quién y qué importa.
CuidadoSe empieza por quién importa, para que la primera mirada sea un acierto, y no se busca una lista completa. Si la persona dice «me autosaboteo», se pregunta qué se le ve haciendo: arriba van conductas observables.
Guion para proponerlo en sesión
Antes de proponerlo

Primero, lo que trae a la persona. Se le devuelve lo escuchado hasta que diga «sí, es eso»; sin ese paso, la matriz llega como una técnica más y no como su propia experiencia ordenada.

Se pide permiso para mostrar un punto de vista. La hoja no se abre antes de ese sí.

Cómo se presenta

«Es solo un punto de vista. No digo que sea el único ni el correcto: a mucha gente le ha servido para hacer lo que le importa aunque aparezcan obstáculos.»

La línea horizontal antes que los cuadrantes: «A un conejo se le puede ver yendo hacia una zanahoria o alejándose de un perro que ladra. A nosotros también, y además hacia personas y cosas que importan y lejos de cosas que aparecen por dentro, que nadie ve.»

Se empieza abajo a la derecha, y por quién antes que por qué: «¿Quién te importa?» Casi todos nombran a alguien, y la primera mirada tiene que ser un acierto.

Durante

Ritmo liviano. Una persona y un par de cosas por cuadrante bastan: «buena muestra; no buscamos que esté completo».

Abajo a la izquierda se abre normalizando: «¿Haces todo el tiempo lo que te acerca a quien te importa?» Ante el no: «entonces algo se interpone». Los obstáculos de afuera se reconocen y se dejan para después.

Terminado abajo, y antes de subir, señalando los dos cuadrantes: «¿Quién puede notar quién te importa y lo que aparece?» Se espera el «yo». El paso 2 de la hoja lo retoma al final.

Al subir se avisa el cambio: «abajo estaba lo que nadie ve; arriba, lo que cualquiera podría verte hacer».

Si dice «me autosaboteo» o «evito», se pregunta una sola vez: «¿y qué se te ve haciendo cuando evitas?». Si no sale una conducta, se anota lo que dijo, con sus palabras, y se sigue.

Ordena la persona. Si algo queda donde no parece ir —«no sentir ansiedad» como lo que importa, el jefe como lo que se interpone—, se deja así: el orden se afina con la práctica.

Se señalan los cuadrantes en la pantalla, y que la persona también señale. Se apunta a su experiencia; el diagrama no se explica.

Al terminar

«Si pudieras elegir entre una vida que va sobre todo por este lado (izquierda) y una que va sobre todo por este otro (derecha), ¿cuál elegirías?»

«¿Te interesa aprender a elegir con más facilidad esto (arriba a la derecha) aunque aparezca aquello (abajo a la izquierda)?» Ese sí es el acuerdo de trabajo.

La práctica de la semana es de notar, no de hacer. Si no la hace, que note que no la hizo: eso también es notar, y en la sesión siguiente cuenta como logro.

Lo que no se dice

✗ «Valores», «aceptación», «defusión». Se habla de quién y qué importa, de lo que aparece y de lo que se ve hacer.

✗ «Eso va en el otro cuadrante.» Corregir el orden le enseña a ordenar para quien acompaña, no a mirar su experiencia.

✗ «Lo de la izquierda está mal.» Alejarse no es un error: es lo que se hace, y en el paso siguiente se mira si funciona.

✗ Empezar por el problema. Si la primera pregunta va a la izquierda, la sesión se va al relato de lo que no funciona y cuesta volver a la derecha.

Qué hacer con lo que salga

Dice que nadie le importa: «Entre una vida en la que alguien o algo importa y una en la que nada importa, ¿cuál elegirías?» Se anota «alguien o algo que importe» y encontrarlo pasa a ser parte del trabajo.

No se nombra a sí misma entre quienes importan: se le hace notar después de abajo a la izquierda, con suavidad. Si sale una historia, no se discute; se pide permiso para anotar «yo».

Lo mismo aparece en los dos lados de arriba —dormir, el ejercicio, el teléfono—: «¿quién puede saber si esta vez fue para acercarte o para alejarte?».

Pregunta «¿y cómo hago eso?»: es una habilidad, y ya empezó a practicarla al elegir la derecha con todo lo de abajo a la izquierda presente. No se dan soluciones hechas; la matriz sirve para encontrar las suyas.

Se va a un relato largo: se valida, y se invita a ubicarlo: «eso que acabas de decir, ¿dónde iría en la matriz?».

Los ganchos

Matriz, paso 3

Para abrir la conversación: Lo que engancha, lo que haces después y la dirección hacia la que quieres nadar.

Reconocer qué engancha a la persona y darse cuenta de que mordió por lo que hace después, no por analizar el gancho.

Conviene en
  • Después de la matriz, cuando ya se distinguen movimientos hacia y de alejamiento.
  • Reacciones que se repiten ante los mismos disparadores: rabia, autocrítica, ganas de consumir.
  • Personas que buscan entender de dónde viene cada pensamiento antes de poder moverse.
Secuencia
Después de La matriz y la revisión de si los movimientos de alejamiento funcionan.
Junto a Soltar el anzuelo, para ensayar la defusión con un gancho concreto.
Tarea Notar ganchos en la semana y lo que se hizo después.
CuidadoNo se corrige cómo clasifica: si pone una conducta en el cebo o algo externo, se sigue. Tampoco se sugiere que los ganchos «están solo en la cabeza».
Guion para proponerlo en sesión
Cómo se presenta

Con preguntas, no con la explicación: «¿Cómo sabe un pez que mordió un anzuelo?» Hasta llegar a «porque lo arrastran en otra dirección».

«¿Necesitaría entender el anzuelo, analizarlo o saber quién sostiene la caña?» Se deja que responda que no.

Mientras el pez nada

En cada gancho, la persona decide en voz alta. Si muerde, no se corrige: se mira adónde lo llevó y se vuelve a soltar el pez.

«¿Qué haces tú cuando aparece este?»

Lo que no se dice

✗ «Eso es solo un pensamiento, no es real.»

✗ «Tienes que evitar esos ganchos.» Los ganchos siguen en el agua; se aprende a notarlos.

El cielo y el clima

Dejar espacio

Para abrir la conversación: Darle espacio a lo que aparece, como el cielo al clima que lo atraviesa.

Dejar de pelear con un pensamiento, un sentimiento o un dolor dándole espacio: se nombra, se le da forma y la respiración va hacia adentro y alrededor.

Conviene en
  • Emociones o sensaciones que se intentan apartar y vuelven con más fuerza.
  • Dolor físico persistente con lucha alrededor.
  • Insomnio con pensamientos que no dejan dormir, combinada con respiración.
Secuencia
Después de Poner los pies en la tierra y desengancharse, como en la guía de la OPS.
Junto a La cuerda y el monstruo, que muestra el costo de pelear.
Tarea Practicar en la cama cuando no se puede dormir, o cuando aparece el dolor.
CuidadoNo es una técnica para que se vaya: si la persona la usa para eso y el clima no cambia, concluye que falló. Se calibra la lucha, no la intensidad.
Guion para proponerlo en sesión
Cómo se presenta

«Por malo que sea el clima, el cielo tiene espacio para él. Y el clima nunca le hace daño al cielo. Tarde o temprano cambia.»

Primero se nombra y se le da forma. Cuanto más concreto el objeto, más fácil dejarle espacio.

Mientras dura

Poca voz. Si la persona abre los ojos para ver si el objeto encogió, se nombra con suavidad: «no hace falta que cambie».

En la pantalla el clima cambia solo, a veces crece: está bien. Lo que crece de verdad es el cielo.

Lo que no se dice

✗ «Respira hasta que se te pase.»

✗ «¿Ya se fue?» Esa pregunta convierte la práctica en otra forma de lucha.

Empujar el papel

Preocupación y rumia

Para abrir la conversación: Explora qué ocurre al empujar los pensamientos y al dejarlos junto a lo que estás haciendo.

Hacer visible, en el cuerpo y en un minuto, lo que cuesta pelear con la preocupación o la rumia, y probar la alternativa: dejar el pensamiento al lado y seguir con lo que importa.

Conviene en
  • Preocupación o rumia que ocupan horas del día.
  • Personas que ya intentaron distraerse, suprimir o discutir sus pensamientos sin resultado.
  • Intervenciones breves: es el centro de la primera sesión del protocolo.
Secuencia
Antes de Identificar el «papá», sus «hijitos» y lo que se hace para dejar de pensar.
Después de La matriz, que da el esquema de arriba a la derecha y abajo a la izquierda.
Abre paso a Hojas en el arroyo y La palabra repetida, como práctica de defusión.
CuidadoCon papel real funciona mejor: el terapeuta sostiene la hoja y ofrece resistencia. La hoja no reemplaza eso, lo resume. Y el «papá» se busca con cuidado: suele ser el pensamiento que más dolería creer cierto.
Guion para proponerlo en sesión
Con papel de verdad

Si se puede, primero con hojas reales: se escribe el «papá» en una, la persona trabaja en otra, y de pronto se le pone el papel frente a la cara. Cuando empuja, se ofrece resistencia con el brazo.

«¿Qué pasó con el informe? ¿Cuánta fuerza pusiste? ¿Qué conseguiste empujando?»

Las preguntas que sostienen el ejercicio

«¿Se pone el papel más fuerte o más débil cuando empujas?»

«¿Te sientes así al final del día: cansado, con los hombros tensos?»

«Si empujando solo le das más fuerza, ¿qué se te ocurre que podrías hacer?» Se moldea la respuesta hasta que aparezca dejar de empujar.

Después

Los binoculares: dentro de un año y dentro de cinco, empujando y sin empujar. «¿Quién estaría mandando en tu vida?»

Lo que no se dice

✗ «Ese pensamiento no es cierto.» No se discute el contenido.

✗ «Ignóralo.» Dejarlo al lado no es ignorarlo: se mira y se elige dónde ponerlo.

Quién lleva los globos

Defusión y elección

Para abrir la conversación: Llevar lo que aparece mientras eliges hacia dónde dar el siguiente paso.

Tres movimientos seguidos sobre lo mismo: ponerlo enfrente, notar quién lo mira y que hay sitio para ese y para todos, y elegir quién manda en el paso siguiente. Es defusión con perspectiva y con dirección, no solo con distancia.

Conviene en
  • Ya observa sus pensamientos, y cuando aparecen sigue haciendo lo que ellos dicen.
  • Hojas en el arroyo se le volvió una manera de esperar a que pasen.
  • Conducta reactiva o impulsiva: lo siente y lo hace, sin intervalo en medio.
  • Preocupación y rumia, después de Empujar el papel: es el ejercicio que abre la segunda sesión de ese protocolo.
Secuencia
Necesita antes La brújula o El jardín: sin algo que importe no hay hacia dónde elegir.
Después de Hojas en el arroyo, que entrena solo la distancia.
Junto a El tablero o El cielo y el clima, que dan la imagen de tener sitio.
Antes de La radio que no se apaga y El bus: de elegir en la hoja a hacer con el ruido puesto.
CuidadoAquí los globos no se sueltan: si la persona espera que se vayan, se volvió control. «Que mande el globo» es una respuesta válida y no se corrige. El respaldo es de laboratorio, con muestras pequeñas y casi todas no clínicas: sumar perspectiva y elección rindió más que la sola distancia en conducta problema, tolerancia al malestar y rendimiento en una tarea, pero los estudios no separan cuál de las dos cosas aporta, y sobre el malestar reportado la ventaja fue pequeña e irregular. Con disociación o despersonalización, ojos abiertos y sin insistir en la pregunta de quién mira.
Guion para proponerlo en sesión
Antes de proponerlo

Pide algo que importe ya nombrado. La tercera parte del ejercicio es elegir hacia dónde, y sin dirección queda en mirar globos.

Va mejor después de haber practicado observar. Esta hoja le suma dos cosas a esa práctica: quién está mirando, y quién manda.

No se anuncia como alivio. Los globos se quedan, y eso se dice desde el comienzo.

Cómo se presenta

«Vamos a hacer lo mismo varias veces: primero con cosas que no pesan, después con las que sí.»

«No se trata de que se vayan. Aquí los globos no se sueltan: se llevan en la mano.»

La parte neutra

«Nota tu respiración… ¿Quién la está notando?»

«Deja que llegue un pensamiento, el que sea. Ponlo en el globo y míralo como mirarías un cuadro. ¿Te das cuenta de que eres tú quien lo está mirando?»

Se hace entera las primeras veces. Es donde se aprende el movimiento, y con lo difícil ya no hay que explicarlo.

Con lo difícil

«Tú estás aquí y eso está allá, enfrente. No hay que hacer nada con él.»

«¿Quién está mirando ese pensamiento?» Se espera la respuesta. El botón dice «Soy yo» y lo aprieta la persona.

«Imagina que tienes sitio para este y para todos los que has tenido hoy. Como los lunares: uno camina a donde quiere con ellos puestos.»

«Imagínate cuando eso manda en lo que haces. ¿Qué haces?… Ahora imagínate mandando tú, con eso en la mano.»

«¿Quién quieres que mande en lo que haces ahora: tú o lo que sientes?»

Durante

Los pasos los marca la persona, a su ritmo. No se aprieta por ella ni se le adelanta la respuesta.

Si elige que mande el globo, no se corrige ni se repite el ensayo. La hoja muestra un momento cómo queda, y viene el siguiente.

Callarse en la elección. Los segundos con los dos botones a la vista son el ejercicio.

Al terminar

Mirar el ramo antes de hablar: todo eso estuvo ahí, y la figura caminó o no caminó.

La pregunta de la hoja lleva a un paso fuera de la sesión. El cuándo se acuerda hablando.

Lo que no se dice

✗ «Suéltalo.» En esta hoja no se suelta nada: se lleva.

✗ «Tú no eres tus pensamientos.» Son suyos, y es más que cualquiera de ellos. Dicho como eslogan borra la mitad.

✗ «Muy bien, mandaste tú.» Convierte la elección en desempeño, y la próxima vez elegirá para quedar bien.

✗ «¿Verdad que pesa menos?» Pide en voz alta que el globo cambie.

Qué hacer con lo que salga

Mandó en todas, muy rápido: preguntar qué hizo con el globo. Si la respuesta es «no le hice caso», lo empujó, y eso es otra cosa.

Mandó el globo varias veces: es su patrón dibujado, no un fallo. «¿Se parece a algo de esta semana?»

Dice «pero es que es verdad»: no se discute. «Puede ser verdad. ¿Quién lo está mirando?»

Se queda en «no sé quién mira» o se angustia con la pregunta: no se insiste. Se vuelve a la respiración y a lo que hay alrededor.

DBT

Análisis en cadena

Análisis conductual

Para abrir la conversación: Reconstruye una situación: qué venía pasando, qué ocurrió después y qué consecuencias tuvo.

Reconstruir la cadena que lleva a una conducta problema y ubicar, eslabón por eslabón, qué habilidad cabía ahí.

Conviene en
  • Conducta problema recurrente y concreta: autolesión, consumo, atracón, explosión, abandono.
  • Después de un episodio, para convertirlo en aprendizaje y no en culpa.
  • Formación de practicantes: es la hoja que enseña a analizar.
Secuencia
Después del episodio Nunca en caliente.
Alimenta La tarjeta de crisis y la tarjeta diaria.
CuidadoUna cadena por vez, la más grave o la más reciente. Y vigilar el tono: la hoja se convierte fácilmente en interrogatorio culpabilizador si se pierde la curiosidad.
Guion para proponerlo en sesión
Antes de empezar

Sobre una conducta problema concreta y reciente, no sobre «las veces que me pasa». Una sola, con día y hora.

Cómo se abre

«Vamos a reconstruir eso como una película, cuadro por cuadro. No para juzgarlo: para ver dónde había puertas.»

La secuencia

Vulnerabilidad previa, evento desencadenante, y después eslabón por eslabón sin saltar.

Cada vez que resuma —«y ahí exploté»— devolver: «¿y justo antes de eso?» Los saltos grandes son donde estaban las puertas.

Describir, no explicar. El análisis en cadena no busca el porqué, busca el qué pasó después.

Lo que no se dice

✗ «¿Por qué hiciste eso?» Pide justificación y trae vergüenza, y la vergüenza cierra la cadena.

✗ «Ahí te equivocaste.»

✗ Pasar a soluciones antes de tener la cadena completa.

Cómo se cierra

Elegir dos o tres eslabones, no diez, y solo ahí buscar qué habría cabido.

Si el tiempo se acaba antes: mejor una cadena completa sin soluciones que media cadena con soluciones.

Tarjeta de crisis

Tolerancia al malestar

Para abrir la conversación: Ubica lo que está ocurriendo y explora las habilidades para atravesar el momento.

El termómetro decide qué habilidad cabe según la activación, y con lo elegido arma una tarjeta del tamaño de un carné.

Conviene en
  • Desregulación intensa y recurrente.
  • Impulsos de autolesión, consumo o fuga.
  • Como psicoeducación expositiva, por su formato de lámina.
Secuencia
Se llena en frío Y se relee en caliente. Nunca al revés.
Antes de Cualquier trabajo que movilice: exposición, trauma, Los ochenta años.
CuidadoEl agua fría de TIP tiene contraindicación médica: problema cardíaco, presión baja, trastorno alimentario, embarazo o betabloqueantes. Es la única habilidad del conjunto que hay que consultar antes.
Guion para proponerlo en sesión
Antes de pactar

Se llena fuera de la crisis y con la persona en calma. Una tarjeta hecha en crisis no se usa en crisis.

Cómo se acuerda

Pocas cosas y muy concretas. Tres habilidades, no ocho: con ocho no lee ninguna.

Los teléfonos van con nombre y número escritos. «Llamar a alguien» no es un plan.

Todo lo que exija concentración se descarta: a noventa de activación no se sostiene.

Lo que no se pacta

✗ Habilidades que solo funcionan con la cabeza fría.

✗ «Respirar profundo» como única opción.

✗ Dejarla solo en el celular, si el celular es parte de lo que se descontrola.

La comprobación que casi siempre se olvida

«¿Dónde va a estar la tarjeta, físicamente?» Y que lo diga en voz alta.

Una tarjeta que no se sabe dónde está es una tarjeta que no existe.

Para abrir la conversación: Una emoción, una situación y la diferencia entre lo que ocurrió y su interpretación.

Averiguar si la emoción se ajusta a los hechos. Si se ajusta, se resuelve el problema; si no, se hace lo contrario de lo que pide, y completo.

Conviene en
  • Emociones intensas y frecuentes que la persona da por hechos.
  • Culpa y vergüenza desproporcionadas.
  • Rabia que organiza la conducta, miedo social, celos.
Secuencia
Después de Mente sabia, si no hay claridad sobre qué se está sintiendo.
Deriva a Solución de problemas cuando la emoción sí se ajusta.
CuidadoUna emoción por vez: la acción opuesta de la rabia y la del miedo son contrarias entre sí. Y no aplicar acción opuesta cuando la emoción se ajusta: ahí lo que toca es cambiar algo afuera.
Guion para proponerlo en sesión
Antes de proponerlo

Solo tiene sentido cuando la emoción no encaja con los hechos, o cuando la intensidad no encaja. Si encaja, la habilidad es otra: resolver el problema, no verificar.

Cómo se abre

«No vamos a decidir si tienes razón en sentirlo. Vamos a mirar qué pasó exactamente, y después qué encaja con qué.»

La secuencia

Nombrar la emoción. Describir el hecho sin una sola interpretación dentro.

Buscar otras interpretaciones posibles, incluidas las aburridas.

Estimar la probabilidad de la temida, y después preguntar si la intensidad encaja con lo que de verdad hay.

Dónde descarrila

Usarlo para convencer. Si el profesional queda del lado de los hechos y la persona del lado de la emoción, ya se perdió y toca validar antes de seguir.

Lo que no se dice

✗ «Estás exagerando.»

✗ «No tienes por qué sentirte así.» Invalida, y la invalidación sube la emoción que se estaba verificando.

✗ Saltar a la acción opuesta antes de haber verificado.

Cómo se cierra

Si los hechos encajan: se valida y se pasa a resolver el problema.

Si no encajan: ahí sí, acción opuesta, y completa.

Pedir y decir que no

Efectividad interpersonal

Para abrir la conversación: En esta conversación, ¿qué quieres conseguir, cuidar o sostener?

Ordenar objetivo, relación y autorrespeto —de ese orden depende qué habilidad manda— y salir con un guion para ensayar.

Conviene en
  • Sumisión, complacencia, incapacidad de poner límites.
  • También el extremo contrario: quien pide con agresión y pierde la relación.
  • Conflictos de pareja o familiares que se repiten con el mismo guion.
  • Antes de una conversación concreta y fechada.
Secuencia
Necesita antes Claridad sobre el valor en juego: La brújula.
Junto a La escalera de exposición, si la conversación se viene evitando.
CuidadoSi la relación es de riesgo o hay violencia, la habilidad no basta y puede exponer a la persona. Primero seguridad, después efectividad.
Guion para proponerlo en sesión
Cómo se enseña

Con una petición real y pendiente de esta semana. En abstracto no se aprende.

La intensidad va antes que el guion

Decidir primero cuánto pedir, de insinuar a insistir. Muchos fracasos son de intensidad y no de forma: el guion perfecto en la intensidad equivocada no funciona.

El ensayo

Escribirlo, decirlo en voz alta y repetirlo hasta que suene suyo.

Y ensayar el no: qué dice si le dicen que no. Sin eso, la primera negativa desarma todo.

El mal uso habitual

Aplicarlo palabra por palabra suena a robot y la otra persona lo nota. Se ensaya para tener la estructura, no el libreto.

Lo que no se dice

✗ «Solo tienes que ser más asertivo.»

✗ Prometer que va a funcionar. La habilidad es pedir bien; conseguir no depende de ella.

✗ Cerrar sin acordar una petición concreta, y pequeña.

Mente sabia

Mindfulness

Para abrir la conversación: Dale un lugar a lo que dice la razón, a lo que dice la emoción y a lo que surge al escucharlas.

Una decisión concreta pasa por las tres mentes, por separado, y la sabia aparece después del silencio, no como promedio.

Conviene en
  • Decisiones atascadas que llevan semanas dando vueltas.
  • Impulsividad: decide en caliente y se arrepiente.
  • El patrón inverso: analiza sin decidir nunca.
  • Sesión corta, de una sola pieza.
Secuencia
Antes de Solución de problemas o Verificar los hechos.
CuidadoNo forzar la mente sabia antes de haber escuchado de verdad a las otras dos: lo que sale entonces es la mente racional disfrazada.
Guion para proponerlo en sesión
Cómo se enseña

Con los dos estados primero, y con ejemplos suyos, no con los del manual.

«Cuéntame una decisión que tomaste desde la emoción pura.» Y después: «otra desde pura razón, sin sentir nada.»

La imagen

«Mente sabia no es el punto medio entre las dos. Es lo que sabes cuando ya paraste de discutir contigo.»

El ensayo

En sesión, con una decisión pequeña y real, no hipotética.

Preguntar dónde lo siente en el cuerpo. Sin eso se queda en concepto.

El mal uso habitual

Usarla para justificar lo que ya se quería hacer.

Si la respuesta llega instantánea y cómoda, casi nunca es mente sabia. Vale la pena decirlo: «¿eso lo sabías antes de preguntarte?»

Lo que no se dice

✗ «Usa la mente sabia», como consejo suelto y sin ensayo.

✗ «Cálmate y piensa.» Eso es mente racional, que es justamente uno de los dos extremos.

✗ Presentarla como una voz mística o infalible.

Tarjeta diaria

Registro

Para abrir la conversación: La semana a la vista: emociones, impulsos y habilidades. Elige un día para registrar o revisar.

Datos de la semana entre sesiones: emociones, impulsos, conductas y qué habilidad se usó. Sustituye el relato retrospectivo por el registro.

Conviene en
  • Procesos DBT y cualquier seguimiento de conductas de riesgo.
  • Cuando el relato de la semana es poco fiable o se reconstruye desde el ánimo del día.
  • Para ver patrón semanal en vez de episodios sueltos.
Secuencia
Transversal Se revisa al inicio de cada sesión, antes de decidir el tema del día.
CuidadoQue no la llene es información, no fracaso. Suele significar que la tarjeta es demasiado grande o que no se acordó para qué sirve.
Guion para proponerlo en sesión
Antes de pactar

Sirve si se llena. Una tarjeta que no se llena no es un fracaso de la persona: es un diseño demasiado grande.

Cómo se acuerda

Empezar con menos columnas de las que parecen necesarias. Añadir es fácil; quitar cuesta.

El momento del día se acuerda explícito y se engancha a algo que ya ocurre: después de lavarse los dientes, antes de acostarse.

Lo que no se pacta

✗ Registrar cinco variables desde la primera semana.

✗ Revisarla solo cuando algo va mal, que la convierte en instrumento de castigo.

En la siguiente sesión

Se revisa siempre, aunque esté vacía, y se revisa primero.

Si se mira al final, o solo algunas semanas, deja de llenarse. Eso es predecible y no es resistencia.

Cognitivo-conductual

Registro de pensamientos

Reestructuración

Para abrir la conversación: Una situación concreta, lo que sentiste y lo que pasó por tu mente.

Los siete pasos clásicos: situación, emoción, pensamiento caliente, trampas, evidencia a favor y en contra, alternativa y recalificación.

Conviene en
  • Distorsiones identificables y bien delimitadas.
  • Ansiedad y depresión leve a moderada.
  • Buena capacidad verbal y disposición a escribir.
  • Psicoeducación cognitiva: es la hoja que enseña el modelo.
Secuencia
Alimenta La flecha descendente, con el pensamiento caliente que salga.
Deriva a Defusión si tras varios registros la creencia no se mueve.
CuidadoCuando debatir el contenido ya se volvió parte del problema, o la fusión es muy alta, un registro más refuerza la pelea. Ahí toca cambiar de vía, no insistir.

La flecha descendente

Creencias nucleares

Para abrir la conversación: Parte de un pensamiento y explora qué significaría para ti que fuera cierto.

Bajar del pensamiento automático hasta el fondo, y romper el todo o nada poniendo a personas reales en un continuo.

Conviene en
  • Patrones que se repiten en situaciones muy distintas.
  • Cuando la reestructuración de superficie no sostiene entre sesiones.
  • Formulación cognitiva del caso.
Secuencia
Después de Varios registros de pensamientos.
Alimenta Soltar el anzuelo, aplicado sobre la creencia del fondo.
CuidadoEs muy activadora. No hacerla al final de la sesión ni sin tiempo para cerrar, y dosificar con vulnerabilidad alta: se llega rápido a material que duele.
Guion para proponerlo en sesión
Por dónde se entra

Por un pensamiento concreto de una situación concreta. «No sirvo» no sirve de punto de partida; «pensé que se iban a dar cuenta en la reunión» sí.

«Supongamos, solo para mirar, que eso fuera cierto. ¿Qué significaría para ti?»

La secuencia

Se repite la misma pregunta con las mismas palabras, cuatro o cinco veces: «¿y qué tendría eso de malo?», «¿y qué significaría eso sobre ti?»

No reformular para que suene mejor. La repetición monótona es lo que hace bajar; variarla devuelve a la persona a la superficie.

Se para cuando la respuesta empieza a repetirse, o cuando aparece una frase corta, absoluta y en primera persona: «soy un fraude», «no valgo». Ahí está el fondo y no se baja más.

Dónde descarrila

Consolar a mitad del descenso corta la cadena y hay que volver a empezar.

Discutir la creencia en el momento en que aparece. Ese no es el momento: apenas es el hallazgo.

Bajar deprisa con alguien muy activado. Si la activación sube mucho, se para y se ancla.

Lo que no se dice

✗ «Pero eso no es verdad.» Justo cuando llega al fondo, invalida lo que acaba de costarle.

✗ «¿Ves cómo exageras?»

✗ Terminar la sesión en el fondo. Siempre se sube antes de cerrar.

Cómo se cierra

Nombrar que lo que apareció es una creencia y no un hecho, y dejarla anotada para trabajarla.

«Si eso fuera solo una frase que tu mente dice, ¿qué harías distinto esta semana?»

Para abrir la conversación: Pon las situaciones en una escalera y explora con quien te acompaña cómo abordarlas.

Jerarquía por unidades subjetivas de ansiedad, ensayos registrados y control explícito de las conductas de seguridad.

Conviene en
  • Fobias específicas, ansiedad social, agorafobia.
  • TOC, con prevención de respuesta.
  • Ansiedad por la salud y evitación interoceptiva.
Secuencia
Después de Psicoeducación, y de la Tarjeta de crisis si hay desregulación.
Junto a El bus, que da el marco de aceptación: se avanza con el ruido puesto.
Junto a Autoinstrucciones para el momento de entrar.
CuidadoMientras haya conductas de seguridad sin identificar, la exposición no extingue: consolida. Y el criterio es repetir hasta que deje de dar ansiedad, no hasta que se aguante.
Guion para proponerlo en sesión
Antes de pactar

La jerarquía la construye la persona. Un peldaño puesto por el profesional se cumple por obediencia y no enseña nada.

Se empieza por uno que pueda hacer, no por uno que deba.

Cómo se acuerda

Un solo peldaño, con día, y sin puerta de salida en el enunciado.

Explícito antes de empezar: no se sube hasta que ese baje.

Las conductas de seguridad se nombran una por una. Una exposición con conducta de seguridad dentro no es una exposición.

Lo que no se pacta

✗ Un peldaño elegido por el profesional porque «ya está listo».

✗ «Aguanta hasta que se te pase», sin criterio de bajada.

✗ Subir dos peldaños porque la semana salió bien.

En la siguiente sesión

Preguntar la unidad de ansiedad al empezar, en el pico y al terminar.

Si no bajó, casi siempre pasó una de dos: salió antes de tiempo, o llevaba una conducta de seguridad que no se había nombrado.

Para abrir la conversación: Mira las actividades de tu semana y lo que aportan en agrado y sensación de logro.

Registro de agrado y dominio en cuatro cuadrantes, y programación por horario: las ganas llegan después de empezar, no antes.

Conviene en
  • Depresión, anhedonia, inhibición psicomotora.
  • Duelo con retirada de actividades.
  • Procrastinación instalada y el «no tengo ganas de nada».
  • Cuando el cuadrante vacío es el de agrado y por fuera todo sigue saliendo.
Secuencia
Va temprano Antes que el trabajo cognitivo en depresión moderada o grave.
Después La flor PERMAH para comparar, o valores cuando ya hay movimiento.
CuidadoProgramar de más produce incumplimiento, y el incumplimiento confirma la creencia de que no puede. Tres actividades, no diez.
Guion para proponerlo en sesión
Antes de pactar

La actividad se elige por valor, no por agrado. Esperar a tener ganas es el problema, no la solución, y conviene decirlo con esas palabras.

«La ganas vienen después de empezar, no antes. Vamos a probarlo esta semana.»

Cómo se acuerda

Pequeña, concreta, con día y hora, y que no dependa de que otra persona responda.

Se hace tenga o no tenga ganas. Y se registra dominio y agrado después de hacerla, nunca antes.

Lo que no se pacta

✗ Una semana entera de actividades de golpe.

✗ Algo que dependa de que alguien más conteste o acepte.

✗ «Sal a distraerte.» Eso no es activación conductual, es evitación con buen nombre.

En la siguiente sesión

Mirar dominio y agrado, no si le gustó.

Varias actividades con dominio alto y agrado bajo es exactamente el patrón esperado al empezar, y conviene decirlo antes de que lo lea como fracaso.

Solución de problemas

Afrontamiento

Para abrir la conversación: Define una dificultad concreta y abre espacio para distintas alternativas antes de evaluarlas.

Orientación, definición, generación de alternativas sin juzgar, matriz de decisión, ejecución y verificación.

Conviene en
  • Problemas externos reales y modificables ahora.
  • Sobrecarga y decisiones prácticas acumuladas.
  • Cuando el malestar sí responde a una situación que se puede cambiar.
  • Baja percepción de autoeficacia para resolver.
Secuencia
Después de Verificar los hechos, cuando la emoción se ajusta.
Junto a Mente sabia, para la parte de decidir.
CuidadoEl error más frecuente es aplicarla a lo que no se puede resolver ahora. Si el problema no admite solución en este momento, lo que corresponde es tolerancia al malestar o aceptación, y confundirlas deja a la persona intentando lo imposible.
Guion para proponerlo en sesión
Antes de proponerlo

Distinguir problema de malestar. Si no hay un problema resoluble, esta hoja hace daño: convierte una emoción en una tarea que se falla.

La orientación va primero, y es la mitad

Si la persona cree que los problemas no se resuelven o que ella no es capaz, ninguna lista de alternativas va a servir.

«¿Esto es un problema que se pueda resolver, o es algo que toca cargar?» Las dos respuestas llevan a hojas distintas.

La generación

Cantidad antes que calidad, y sin evaluar mientras se generan. Si evalúa a la vez, se queda en tres y las tres serán las de siempre.

Incluir a propósito una o dos absurdas. Sueltan el resto.

El mal uso habitual

Elegir la mejor alternativa y no probarla. La técnica termina en ejecución y revisión, no en la lista.

Lo que no se dice

✗ «Es cuestión de organizarse.»

✗ Proponer las alternativas uno mismo, por rápido que sea.

Autoinstrucciones

Autorregulación

Para abrir la conversación: Construye unas palabras propias para acompañarte antes, durante y después de una situación.

Una frase propia para cada una de las cuatro fases del afrontamiento, ensayada antes y llevada encima el día que toca.

Conviene en
  • Ansiedad de desempeño y situaciones puntuales anticipables.
  • Impulsividad: mete una pausa verbal entre el impulso y la acción.
  • Adolescentes, y quien se bloquea y necesita andamiaje.
  • Cuando el diálogo interno actual es abiertamente hostil.
Secuencia
Junto a La escalera de exposición, para el momento de entrar.
Antes de La situación temida, ensayada al menos dos veces.
CuidadoSi la frase se usa para tranquilizarse o para discutir con el pensamiento, se vuelve control encubierto. Y no sustituye a la exposición: la acompaña.
Guion para proponerlo en sesión
Cómo se enseña: modelando

El profesional dice primero, en voz alta, lo que se diría a sí mismo en esa situación, dudas incluidas. Si el modelo sale perfecto no sirve de modelo.

El orden es la técnica

La persona lo dice en voz alta, después en voz baja, después por dentro. Ese desvanecimiento progresivo es lo que hace que quede disponible cuando toque.

Las frases

En sus palabras, cortas y en primera persona.

Una autoinstrucción dice qué hacer, no cómo sentirse: «leo la primera línea» sirve; «voy a estar tranquilo» no.

El mal uso habitual

Convertirlas en frases motivacionales. En cuanto suenan a taller, dejan de usarse el día que hacen falta.

Lo que no se dice

✗ «Repítete que sí puedes.»

✗ «Piensa en positivo.»

✗ Dárselas escritas por el profesional. Las que no salen de su boca no vuelven a su cabeza.

Análisis funcional

Formulación

Para abrir la conversación: Un mapa de lo que sucede antes, lo que hace la persona y lo que ocurre después.

Antecedentes, conducta en los tres sistemas de respuesta y consecuencias, con la hipótesis funcional derivada de lo marcado.

Conviene en
  • Siempre que la topografía confunda: la misma conducta con funciones opuestas.
  • Conductas cuya función no es obvia, o que el entorno mantiene sin saberlo.
  • Supervisión y formación de practicantes.
  • Cuando el plan no funciona y hay que revisar la hipótesis, no la técnica.
Secuencia
Antes de Elegir cualquier técnica: la función determina el procedimiento.
Se rehace Cada vez que el plan falla.
CuidadoNo es hoja de consultante. Y si la consecuencia es intermitente, hay que advertirle al entorno que al retirar el refuerzo la conducta aumenta antes de bajar, o el plan se abandona en la primera semana.
Guion para proponerlo en sesión
Cómo se abre

«Vamos a mirar para qué sirve eso que haces. Sirve para algo, o no lo harías.»

Esa frase evita que se lea como reproche, que es el riesgo de esta hoja.

La secuencia

Antecedente: dónde, con quién y qué pasó justo antes.

Conducta: en verbos observables. «Me pongo ansioso» no es una conducta; «me fui del salón» sí.

Consecuencia inmediata y consecuencia a la larga, en columnas separadas. La distancia entre las dos es todo el análisis.

Dónde descarrila

Describir la conducta como rasgo en vez de como acto. Si no se puede filmar, no es la conducta.

Quedarse en la consecuencia a largo plazo, que la persona ya conoce. La que mantiene el problema es la inmediata, y es la que cuesta admitir.

Lo que no se dice

✗ «Eso es una conducta de evitación.» Etiquetar antes de que se vea lo deja en teoría.

✗ «Entonces lo haces por llamar la atención.»

✗ Proponer la función. Se deduce de los datos o no se deduce.

Cómo se cierra

Leer en voz alta la columna del alivio inmediato, seguida. Suele bastar.

Aplazar la preocupación

Metacognitiva

Para abrir la conversación: Un pensamiento que aparece y distintas maneras de responder a partir de ahí.

Poner a prueba la creencia de que la preocupación o la rumiación son incontrolables: se deja el desencadenante en paz y se aplaza el proceso a un momento breve más tarde en el día.

Conviene en
  • Ansiedad generalizada con preocupación que se vive como imposible de parar.
  • Rumiación depresiva o pensamientos intrusivos después de un trauma.
  • Personas que intentan suprimir los pensamientos y confunden eso con controlarlos.
Secuencia
Antes de Practicar el mindfulness desapegado con un pensamiento neutro, como un tigre.
Después de Los experimentos de intentar perder el control, en sesión y luego en casa.
Tarea Aplazar con todos los desencadenantes y volver a calificar la creencia en la sesión siguiente.
CuidadoAplazar no es suprimir: el pensamiento puede quedarse en la mente, lo que se deja para después es el proceso de preocuparse. Se revisa con detalle cómo se aplicó: suele usarse solo con algunos desencadenantes, o se confunde con distraerse.
Guion para proponerlo en sesión
Antes de proponerlo

Primero la pregunta que abre la duda: «Si la preocupación es incontrolable, ¿cómo es que se detiene cuando suena el teléfono? ¿Y cuando duermes?»

Distinguir con cuidado: no se controla el pensamiento que llega; se elige no seguir el proceso de preocupación que viene después.

Cómo se presenta

«No te pido que no tengas el pensamiento. Puede estar ahí. Solo dite: es un desencadenante, lo dejo en paz y me ocupo más tarde.»

«Es un experimento para comprobar hasta qué punto la preocupación es incontrolable.»

En la sesión siguiente

No basta un «sí, lo hice». Se pregunta con qué desencadenantes, cuántas veces, y qué hizo exactamente con el pensamiento.

Lo que no se dice

✗ «Trata de no pensar en eso.» Es supresión, lo contrario de lo que se busca.

✗ «Tienes que usar el rato de preocupación.» No es obligatorio.

Balance decisional

Motivación

Para abrir la conversación: Dale lugar a las razones para cambiar y a las razones para seguir igual.

Trabajar la ambivalencia explorando con honestidad los pros y contras de cambiar y de seguir igual, responder a lo que sostiene no cambiar y llegar a un objetivo con pasos concretos.

Conviene en
  • Al inicio del tratamiento, antes de los módulos que exigen esfuerzo, como la exposición.
  • Cuando la motivación baja o hay un retroceso: se vuelve a revisar el balance.
  • Ambivalencia fuerte que no se resuelve con las preguntas de importancia y confianza.
Secuencia
Después de Importancia y confianza, si la ambivalencia pide más que dos preguntas.
Abre paso a La escalera de exposición o la activación conductual, según el objetivo.
Se repite Antes de las exposiciones y cada vez que la motivación flaquee.
CuidadoLas celdas de lo bueno de seguir igual y lo difícil de cambiar suelen quedar vacías. No se sigue sin explorarlas: ahí están los obstáculos que aparecerán después.
Guion para proponerlo en sesión
Cómo se llena

Las cuatro celdas, sin saltarse ninguna. Si queda en blanco lo bueno de seguir igual: «¿Qué te impidió cambiar esto antes?»

Se valida: «Cambiar la propia conducta es un trabajo muy duro, sobre todo algo practicado por años.»

Cómo se responde

Se usa lo que la persona dijo. Si seguir igual es «más fácil»: «¿Cuánto trabajo te supone hoy manejar esto?» Muchas veces descubre que seguir igual también cuesta.

Se refleja selectivamente lo que apoya el cambio, sin descartar lo otro.

Lo que no se dice

✗ «Es obvio que te conviene cambiar.»

✗ Llenar las celdas por la persona. Sus razones valen porque son suyas.

Para abrir la conversación: Revisa el diario de sueño y los antecedentes con el profesional antes de acordar una ventana.

Consolidar el sueño ajustando el tiempo en la cama al tiempo que de verdad se duerme, con una hora fija para levantarse, y ampliarlo semana a semana según la eficiencia.

Conviene en
  • Insomnio crónico con mucho tiempo despierto en la cama.
  • Personas que se acuestan cada vez más temprano o se quedan en cama para recuperar sueño.
  • Cuando ya hay al menos una semana de diario de sueño.
Secuencia
Antes de Una o dos semanas de diario de sueño, que dan los promedios.
Junto a El control de estímulos, que se acuerda en la misma sesión.
Se ajusta Cada semana, al comienzo de la sesión, con el diario.
CuidadoNunca menos de cuatro horas y media en la cama. Puede estar contraindicada con antecedentes de manía, apnea obstructiva, convulsiones, parasomnias o riesgo de caídas. Al comienzo se duerme algo menos: conviene anticiparlo.
Guion para proponerlo en sesión
Cómo se presenta

Tiene algo paradójico y conviene decirlo: a quien duerme poco se le pide pasar menos tiempo en la cama. «Quedarse más en la cama da más oportunidad de dormir, pero el sueño sale superficial y cortado.»

Se anticipa que al principio dormirá algo menos, y que más adelante costará mantenerse despierto hasta la hora.

Cada semana

Lo primero de la sesión es el diario: la persona lee los números, se calcula la eficiencia y se ajusta la ventana. Si no se revisa primero, deja de llenarse.

Lo que no se dice

✗ «Si una noche duermes mal, quédate más en la cama al otro día.»

✗ «Levántate cuando te despiertes, a la hora que sea.» La hora de levantarse es fija.

Lista de tareas A-B-C

Organización

Para abrir la conversación: Reúne lo pendiente y distingue qué necesita tu atención primero.

Reunir todo lo pendiente en una sola lista y priorizar con una regla simple: todas las A antes que cualquier B, para no llenar el día con lo fácil y dejar lo importante.

Conviene en
  • Adultos con TDAH o con dificultades de organización y postergación.
  • Personas que se sienten ocupadas todo el día y no avanzan en lo importante.
  • Como base de otras habilidades: la lista y el calendario sostienen el resto del programa.
Secuencia
Antes de Acordar un calendario y una sola lista maestra, que reemplacen los papelitos.
Abre paso a La solución de problemas, cuando las A se quedan sin hacer una y otra vez.
Tarea Mirar la lista cada día a una hora fija y armar la lista del día con sus letras.
CuidadoEl error más común es calificar demasiadas tareas como A. Y no buscar el sistema perfecto: uno sencillo y cómodo, sostenido al menos tres meses.
Guion para proponerlo en sesión
Cómo se arma

Primero volcar todo, sin calificar. Después las letras, de a una tarea, discutiendo cada A: «¿Tiene que estar hecha hoy o mañana?»

Se juega el día en los dos órdenes con sus propias tareas. La diferencia la ve la persona.

En la sesión siguiente

«¿Cuándo miraste la lista?» antes que «¿qué hiciste?». Si no se miró, se revisa el momento del día al que se ató, no la fuerza de voluntad.

Si una A se quedó sin hacer, se vuelve a calificar al día siguiente. No es un fracaso: es información sobre cuánto cabe en un día.

Lo que no se dice

✗ «Tienes que ser más organizado.»

✗ «Cuando encuentres la aplicación ideal, empezamos.»

Para abrir la conversación: Distingue lo que puedes cambiar y los recursos con los que cuentas para afrontarlo.

Recorrer las tres fases del entrenamiento: entender el estrés y separar lo cambiable de lo que no, reunir un repertorio de afrontamiento y ensayarlo con dosis de estrés crecientes.

Conviene en
  • Estrés laboral, de crianza o por enfermedad, con situaciones que se repiten.
  • Preparación para algo difícil que se sabe que viene: una cirugía, una audiencia, un examen.
  • Ira o ansiedad ante situaciones interpersonales concretas.
Secuencia
Junto a Autoinstrucciones, que arma las frases para antes, durante y después.
Usa La solución de problemas para lo cambiable y la respiración lenta para lo que no.
Tarea La siguiente dosis como experimento personal, acordado con la persona.
CuidadoLa dosis sube solo después de varios éxitos; si una se desborda, se vuelve a una más suave. Y no se abruma con opciones: pocas herramientas, las que encajen.
Guion para proponerlo en sesión
Cómo se presenta

Como una vacuna: «Se trata de exponerte a dosis que activen tus defensas sin vencerlas. Con cada una que manejas, la siguiente se vuelve posible.»

El objetivo no es quitar el estrés por completo, sino usarlo: verlo como un reto o un problema por resolver.

Al ensayar en la imaginación

La escena incluye estresarse: la tensión que sube, el pensamiento catastrófico, y luego cómo lo nota y lo afronta. Una escena donde todo sale bien enseña menos.

Después de cada tarea

Preguntar como Colombo: «¿Cómo lo lograste? ¿Qué hiciste exactamente?» Que el mérito lo ponga la persona.

Si reporta un fracaso, revisar su criterio de éxito: a veces un éxito parcial se lee como fracaso total.

Lo que no se dice

✗ «La próxima vez no te vas a estresar.»

✗ Proponer diez técnicas a la vez.

Compasión y mindfulness

Para abrir la conversación: Acompaña el movimiento con una respiración cómoda. Ajusta el ritmo si lo necesitas.

Enlentecer la respiración y atender a la sensación de ir más despacio, para suavizar las emociones de amenaza. Es una de las primeras prácticas de la terapia centrada en la compasión.

Conviene en
  • Activación alta, ansiedad o enojo que no dejan pensar ni practicar otra cosa.
  • Como puerta de entrada a las prácticas compasivas.
  • Para instalar desde la primera sesión el hábito de practicar entre sesiones.
Secuencia
Antes de El espacio de respiración y las prácticas de autocompasión.
Tarea Treinta segundos, dos o tres veces al día, con un recordatorio acordado.
CuidadoNo es respiración consciente: aquí sí se cambia el ritmo. Si atender al cuerpo o a la respiración incomoda, no se convierte en exposición: se busca otro foco tranquilizador.

Para abrir la conversación: Reconocer lo que hay, atender a la respiración y ampliar la atención al cuerpo.

Llevar la práctica al día y usarla como primer paso ante lo difícil: reconocer lo que hay, reunir la atención en la respiración y ampliarla al cuerpo entero.

Conviene en
  • Prevención de recaídas en depresión, dentro o fuera del programa completo.
  • Momentos del día en que se entra en piloto automático o en rumiación.
  • Antes de responder en una situación difícil.
Secuencia
Después de Alguna práctica formal más larga, como el escáner corporal.
Abre paso a Las puertas del cuerpo, del pensamiento y de la acción hábil.
CuidadoNo es un tiempo muerto para escapar de la crisis: si se usa para que lo desagradable se vaya, se vuelve a la modalidad «hacer». Tampoco importa que dure exactamente tres minutos.

Pausa de autocompasión

Autocompasión

Para abrir la conversación: Encuentra unas palabras y un gesto para acompañarte en un momento difícil.

Responder a un momento difícil con los tres componentes de la autocompasión: reconocer que duele, recordar que le pasa a cualquiera y ofrecerse lo que hace falta, consuelo o fuerza.

Conviene en
  • Autocrítica dura ante errores o fracasos.
  • Vergüenza o sensación de estar solo con el problema.
  • Como práctica informal breve, para usar en el día cuando aparece el estrés.
Secuencia
Después de La respiración de ritmo tranquilizador, si la activación es alta.
Abre paso a El yo compasivo, para trabajar la autocrítica con más profundidad.
Tarea La tarjeta con las tres frases y el gesto, en los momentos acordados.
CuidadoAl comienzo puede sentirse peor: es el contragolpe, dolor que ya estaba y sale cuando se abre la puerta a la amabilidad. Se avanza más despacio, y con historia de trauma se practica primero en sesión. No se usa para que el malestar desaparezca.
Guion para proponerlo en sesión
Antes de empezar

Primero el gesto, después las palabras. Se prueban dos o tres formas de tocarse con apoyo y se queda la que sostenga; si ninguna, se sigue sin gesto.

La situación, leve o moderada. Con la más grave del historial se aprende a desbordarse, no a practicar.

Cómo se propone

«Vamos a probar algo breve para los momentos difíciles. No es para que el malestar se vaya, sino para tratarte como tratarías a alguien que quieres cuando está mal.»

Se dice despacio, con pausas entre las frases. El guía no agrega explicaciones mientras la persona practica.

Después

«¿Qué notaste?» Y luego, por partes: «¿pasó algo al decir la primera frase?», «¿y con la de que a cualquiera le pasa?», «¿necesitabas consuelo o fuerza?».

Si dice que se sintió peor, se valida sin alarma: el dolor no lo creó la práctica, estaba antes.

Lo que no se dice

✗ «Tienes que quererte más.»

✗ «Hay gente que está peor que tú.» Es lo contrario de la humanidad compartida.

✗ «Respira y ya se te pasa.»

El yo compasivo

Autocrítica

Para abrir la conversación: Ensaya una manera cálida, sabia y valiente de acompañar a quien está pasándolo mal.

Pasar de la perspectiva de amenaza a una organizada por la compasión, ensayándola como un papel, y desde ahí acompañar a la versión de uno que sufre.

Conviene en
  • Autocrítica y vergüenza arraigadas.
  • Ansiedad ante situaciones que activan viejas experiencias de humillación.
  • Personas que dicen «yo no soy así»: el papel evita la discusión.
Secuencia
Después de La respiración de ritmo tranquilizador, que abre la práctica.
Junto a La pausa de autocompasión, para el día a día.
Tarea Ponerse el papel en momentos tranquilos y acordados; después, una carta desde el yo compasivo.
CuidadoNo es un escape de la situación difícil: se sale de la amenaza para volver a ella desde otra perspectiva. Con vergüenza muy intensa se empieza por acompañar a otra persona.
Guion para proponerlo en sesión
Cómo se presenta

Como un papel de actor. «No se trata de si ya eres así. Los actores hacen personajes muy distintos de ellos: imaginan cómo se sentirían, qué pensarían, qué harían. Vamos a hacer lo mismo.»

Si aparece «eso no soy yo», no se discute: es justo lo que el papel permite dejar de lado.

Mientras se conduce

Pausas largas entre cualidades. Quien acompaña no llena el silencio.

Al traer la situación: «¿Tiene sentido que se sienta así?» y «No es su culpa, ¿verdad?», con tiempo para que responda.

Después

«¿Cómo fue imaginarte así?» Si solo pudo imaginarlo, se valida: al principio es lo esperable.

Se practica fuera en momentos favorables, no en plena crisis.

Lo que no se dice

✗ «Tienes que ser más compasivo contigo.»

✗ «Deja de pensar en eso y piensa en algo bonito.» No es una distracción: se vuelve a la situación.

Crisis y consumo

Plan de seguridad

Riesgo suicida

Para abrir la conversación: Un plan concreto y accesible para atravesar una crisis, elaborado junto con quien acompaña.

Un plan escrito con la persona, en sus palabras, de lo que hará si la crisis vuelve: de lo que puede hacer sola a lo que requiere ayuda, con teléfonos concretos y los medios fuera de alcance.

Conviene en
  • Después de una valoración de riesgo suicida, en un momento de calma.
  • Tras un intento o una autolesión, antes de terminar el contacto.
  • Como parte del seguimiento: se revisa en cada encuentro.
Secuencia
Después de La valoración del riesgo, que va primero.
Junto a La tarjeta de crisis de DBT, para las habilidades del segundo paso.
CuidadoNo reemplaza la ruta de urgencias: con plan en curso, intención o incapacidad de mantenerse a salvo, se activa la ruta. Y es más útil que pedir un contrato de no suicidio.

Surfear el impulso

Prevención de recaídas

Para abrir la conversación: Reconoce el impulso y observa cómo cambia mientras eliges qué hacer.

Atravesar el deseo de consumir sin obedecerlo ni pelear con él: nombrarlo como impulso, observarlo en el cuerpo y dejar que suba y baje como una ola.

Conviene en
  • Consumo de sustancias o apuestas con deseo intenso ante señales o emociones.
  • Personas que intentan suprimir el deseo y terminan más atrapadas en él.
  • Como práctica en sesión antes de usarla en situaciones reales.
Secuencia
Junto a El plan de prevención de recaídas y la identificación de situaciones de riesgo.
Complementa Hojas en el arroyo: la misma actitud de observar sin actuar.
CuidadoSi hubo consumo, se revisa como información para la próxima vez, no como fracaso: una caída no borra lo aprendido.

Importancia y confianza

Entrevista motivacional

Para abrir la conversación: Un cambio, dos reglas y las razones propias que aparecen al conversar sobre ellas.

Explorar la ambivalencia con dos preguntas de escala y evocar, en palabras de la persona, sus razones para cambiar y sus recursos para lograrlo.

Conviene en
  • Ambivalencia ante un cambio: consumo, adherencia al tratamiento, volver a la actividad.
  • Una tarea acordada que no se hizo: se revisan la importancia y la confianza antes de insistir.
  • Mantenimiento: después de un tropiezo, para volver a las razones y a la confianza.
Secuencia
Después de Enfocar: acordar juntos de qué cambio se está hablando.
Abre paso a El balance decisional, si la ambivalencia es fuerte; el plan, si las dos reglas están altas.
Se repite En sesiones posteriores, para ver cómo se mueven.
CuidadoEl número no se discute ni se corrige. Si se pregunta «¿por qué no un 10?», la persona responde con sus razones para no cambiar: la pregunta va siempre hacia el número más bajo.
Guion para proponerlo en sesión
Cómo se pregunta

«En una escala del 0 al 10, ¿qué tan importante es para ti…?» Y después: «¿Por qué un 6 y no un 0?»

La respuesta es lenguaje de cambio. Se refleja y se afirma, sin agregar razones propias.

Hacia arriba

«¿Qué haría falta para pasar de un 6 a un 8?» También evoca: lo que la persona necesita para avanzar.

Lo que no se dice

✗ «¿Por qué no un 10?» Invita a defender el no cambio.

✗ «Pero debería ser más importante para ti.»

✗ Elogios generales como «¡qué bien!». Se afirma lo concreto: «Has sido muy constante con esto».