Una situación concreta, lo que sentiste y lo que pasó por tu mente.
Qué pasó, sin interpretar todavía. Como si lo describiera una cámara: dónde estabas, con quién, qué se dijo o qué ocurrió.
Elige una o varias, y califica qué tan intensa fue en ese momento (0 = nada, 100 = lo más intenso que has sentido).
La frase exacta que te cruzó por la cabeza. En tus palabras, sin suavizarla. Si hubo varias, quédate con la que más pesó ("el pensamiento caliente").
Marca las que apliquen. No se trata de que el pensamiento sea "falso": se trata de ver si la mente tomó un atajo.
Aquí es donde el registro hace su trabajo. Sé tan honesto en la columna de la izquierda como en la de la derecha.
No un pensamiento positivo: uno más completo, que incluya toda la evidencia de arriba. Debe ser algo que puedas creerte de verdad.
Vuelve a calificar la emoción del paso 2, ahora, después de haber escrito todo esto.